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Si el sabor y la calidad de primer nivel son dos de las características primordiales de la paleta ibérica de bellota, existe una tercera bondad que determina la compra de este producto tan singular en el mercado de la carne: los beneficios que aporta en materia de salud.

La elaboración de la paleta ibérica de bellota proviene de las extremidades anteriores del cerdo, por lo que su tamaño y peso es menor que el del jamón ibérico, resultante de las patas traseras. De esta forma, las diferencias prosiguen, y es que la paleta es más grasa tanto en niveles de grasa extrema como de aquella que permanece en el interior del músculo. Una cualidad que repercute directamente en el aroma y el sabor.
Existen varios tipos de paleta ibérica, como son la paleta ibérica de cebo, la paleta ibérica de cebo campo o la paleta ibérica de bellota, sobre la que se crea este artículo.

Ahora bien, centrando la mirada plenamente en el aporte saludable que la paleta ibérica de bellota lleva aparejado, las evidencias científicas hablan por sí solas. Así, cabe destacar el resultado de diferentes estudios que manifiestan cómo las grasas de este producto alimenticio alcanza cifras superiores al 55% en lo que a ácido oleico se refiere, es decir, números sólo superados por el aceite de oliva virgen. Se trata por tanto de una serie de grasas de cuyo funcionamiento se derivan consecuencias muy favorables hacia el colesterol en sangre, ya que aumenta el tipo beneficioso del mismo y disminuye los niveles del perjudicial.

Pero el caudal saludable de la paleta ibérica de bellota no acaba aquí. Otros elementos imprescindibles para el organismo están presentes de igual modo en este bocado exquisito, que acumula, entre otros, numerosas proteínas, vitaminas b1, b6 y b12 que mejoran el sistema nervioso y activan la maquinaria cerebral. Además, la paleta registra ácido fólico, antioxidantes como la vitamina e, minerales que preservan la zona ósea, calcio, fósforo, zinc o selenio, que retrasa el envejecimiento.

Finalmente, es necesario añadir el carácter condescendiente de la paleta ibérica de bellota con aquellas personas que se encuentran sometidas a una dieta, puesto que su tasa de energía no es significativa. De ahí se deduce que un consumo normalizado no resulta contraproducente en regímenes de pocas calorías.

En definitiva, se trata de que la presencia de la bellota, origen de todo este alarde de propiedades saludable, sea constatable mediante los certificados oportunos.