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A la hora de comprar jamón ibérico es importante conocer la relación que existe entre su peso y su rendimiento para obtener los máximos beneficios de su consumo, especialmente cuando se trata de la compra por parte de negocios donde el aprovechamiento es, si cabe, más importante que en el uso particular. Por todo ello, vamos a darte algunas claves que conviene que tengas muy en cuenta.

En primer lugar, conviene aclarar lo que entendemos por rendimiento cuando hablamos de ello refiriéndonos a un jamón ibérico. Esto no es otra cosa que el porcentaje de carne aprovechable en relación con el peso total del jamón o de la paleta ibérica, algo que hay que conocer si vas a comprar jamón ibérico. Así, los porcentajes varían dependiendo de la pieza, aunque lo normal suele ser que se encuentre con un 42% de rendimiento si se hace con un jamón, siendo un poco más bajo este porcentaje para una paleta ya que su aprovechamiento suele estar en torno al 32%.

Ahora bien, aunque los porcentajes suelen mantenerse más o menos estables, un mayor peso del jamón o la paleta supondrá una mayor posibilidad de producto consumido, lo que es muy interesante para reducir los tiempos de cambio de las piezas en negocios que consuman una gran cantidad de este producto. El peso del jamón suele también variar dependiendo de su tipo y de algunas otras características. Así, el peso común de una paleta ibérica normal suele oscilar entre los 4 y los 6 kilos, siendo normal que los jamones ibéricos normales se muevan en un peso de entre 6 y 8 kilos. Sin embargo, para las piezas de ibérico puro, que provienen de animales criados en libertad y alimentados con bellotas, el peso del jamón suele quedarse en torno a los 7 kilos, quedando la paleta de este mismo tipo entre los 3,5 y los 4,5 kilogramos de peso total.

Así, conociendo ambos datos, los del rendimiento y el peso, puede saber la cantidad de producto total que consumirá antes de comprar jamón ibérico, algo que puede ayudarle a elegir el producto dependiendo de sus necesidades. Pese a todo, conviene destacar que ni el peso total ni el rendimiento de estas piezas está relacionado con su calidad y sabor, propiedades que no se verán afectadas por un mayor o menor volumen, ya que, en todo caso, dependerán de otras variables relacionadas con la alimentación del animal, su cuidado y del posterior tratamiento que se haga de la carne.